Padre Gregorio Mateu: “Los Valores en la Familia”.

//Padre Gregorio Mateu: “Los Valores en la Familia”.

Padre Gregorio Mateu: “Los Valores en la Familia”.

Ideas generales presentadas por el Padre Gregorio Mateu en sus conferencias de: “Los Valores en la Familia”.

“Los Valores en la Familia”

La escuela fundamental es la familia.

Debemos pensar en 3 verbos:
• Tener
• Hacer
• Ser

Lo primero es Ser, cuando alguien Es, viene el Hacer y por consiguiente el Tener. No al revés, como creemos.

Si quiero tener una familia, lo primero es Ser Familia, no me digas lo que tienes, sino ¿Quién eres? Si eres Padre, sé un buen Padre.

Atención padres, aprender a educar es un arte y una ciencia: Lo que estropea un hogar no lo arregla la universidad, lo que arregla una familia no lo estropea la universidad.

Tengamos en cuenta que cada niño es un milagro, lo ideal es saber tocar la tecla mágica del ser humano para originar ese gran milagro. A los padres nos corresponde lograrlo con los hijos/as.

Enumeraremos los valores fundamentales de un hogar:

1) Pertenencia: El niño necesita sentir que pertenece a una casa, a una familia. Al igual el padre, la madre. Todos necesitan saber que “están ahí”.

Los padres tienen que estar presentes. Los niños captan la sensibilidad de la mamá y la energía del papá.

Los códigos afectivos llegan al niño a través de la madre. Los códigos éticos y morales a través del padre. Hasta los 3 años lo que más importa es la madre, después es el padre. Los niños que juegan con sus padres (niños/niñas) tienen una identificación sexual sana.

La madre transmite los códigos afectivos (ternura); el padre los éticos y disciplinarios.

Las reglas disciplinarias deben establecerse desde que son pequeños.

2) Comunicación verdadera del corazón: Debemos propiciar la comunicación verdadera del corazón. ¿Cuántas horas dedican los hijos a la T.V. y a los medios virtuales? En un estudio se confirma un período de 7 horas diarias como promedio en los niños y jóvenes de esta generación.

Un hogar feliz debe tener comunicación. En el hogar se forma la autoestima. Reafirmar lo positivo en el niño, decirle lo bueno que tiene que hacer para que pueda hacerlo.

En la familia hay que llegar a un acuerdo frente a los temas importantes, las normas deben ser claras y los dos, padre y madre, deben estar de acuerdo.

El amor es quien debe reinar en la familia; cuando no está, está el dolor. El amor es incondicional. El amor se traduce en hechos. La familia es la fábrica de la felicidad al aplicar la pedagogía del amor.

Cuando todo se hace con amor los resultados se ven, por ejemplo: El médico ama a sus pacientes y éstos sanan; el agricultor ama a su tierra al sembrar y ésta le da sus frutos; el maestro ama al alumno y como resultado se da el conocimiento y la educación.

El valor supremo es el amor en la familia principalmente y el saber escuchar es la obra suprema de caridad.

No den respuestas a sus hijos, denles preguntas. Platón decía “No te fíes del que da muchas respuestas, fíate del que enseña a preguntar”.

3) Flexibilidad: No somos árboles, ni sillas… somos personas. Todos únicos e irrepetibles. Por esa razón necesitamos adaptarnos, así como el zapato se ajusta a mi pie. Un niño es un milagro, tiene 100 mil millones de neuronas. No hay nada en el mundo que tenga más poder que el cerebro humano.

Se ha comprobado que las neuronas musicales bailan en el cerebro cuando escuchan música; sin embargo, se mueven todas cuando acariciamos a alguien.

Tratemos como padres de buscar las cualidades de nuestros hijos, no sus defectos. Valoremos a nuestros hijos. El niño necesita diariamente 25 caricias físicas y 25 caricias morales.

En cada niño hay un milagro y necesitamos descubrirlo. Beethoven iba a ser aniquilado por ser cabezón. Sin embargo, escribió la sinfonía más bella del mundo.

Ninguna medicina ha curado más personas que la penicilina y Alexander Flemming fue quien la descubrió después de haber reprobado varios cursos de medicina.

Son los padres quienes pueden hacer a sus hijos más inteligentes. La inteligencia sólo tiene un 40% heredada. El otro 60% les toca estimularla a los padres.

El mayor asesinato educativo es comparar.

No hay 2 seres humanos iguales. Entre uno y otro hay 4,500 diferencias. El niño no se parece a más nadie, más que a sí mismo. “Dios no nos hace en serie, nos hace en serio”.

Al niño se le debe hablar como si fuera un ganador del Premio Nobel, como a un adulto. Nada de hablarle como si fuera torpe o incapaz de entender.

4) Respeto: Los padres deben respetar a sus hijos, a sus esposas y esposos. Un daño irreparable para los adolescentes es que los padres se rían del cuerpo de ellos. Dicen que “la adolescencia es tan difícil que debe ser prohibida”. Frente al adolescente que no cuestiona, que no pelea, refuta o se queja; hay que cuestionarse, porque ese muchacho/a es el que tiene problemas.

Un punto importante es respetar la curiosidad de los niños. La curiosidad es la primera prueba de que hay inteligencia. Hablarles a los niños con claridad.

Háblele a sus hijos, ESCÚCHELOS, eso les sube la autoestima. Para desarrollar una sana autoestima la persona necesita sentirse valorada. Nada hace a un niño sentirse más valorado que cuando sus padres le hablan y sobre todo lo escuchan.

5) Honestidad: Rendir culto a la verdad. Decir claramente lo que sientes. Ser honesto con tus sentimientos. Practicar la verdad. Padre preséntate tal como eres.

Los niños necesitan que se les dé razón, hablando con claridad. Es necesario poner normas hasta para comprar algo, ellos deben saber cuál es el tope económico. Ser honestos hasta con lo que se quiere y puede comprar.

El que hace preguntas es el inteligente. Intentemos no ser padres omnipotentes. Sé honesto con tus hijos y diles lo que no sabes. El niño que crece creyendo que su padre todo lo sabe, cuando se da cuenta que no es así se siente engañado.

También es muy importante predicar con el ejemplo. “Papá anda con cuidado, porque ya yo piso las piedras que pisas tú”. Predicamos con nuestra vida no con las palabras. Los niños se mueven por lo que los padres hacen, no por lo que dicen.

Los padres necesitan establecer normas claras en su familia, pero cumplirlas ellos primero.

6) Espiritualidad: El padre y la madre deben ser líderes ambos. Criar hijos sensibles espiritualmente.

7) Perdón: Pedir perdón es una gran terapia. Perdonar es una maravillosa terapia. La inteligencia emocional la defino como: “Amar con la cabeza y pensar con el corazón”. Hoy en día es todo sentimiento, “Me gusta y ya está”. No, hay que detenerse y pensar si me conviene.

La razón es la madre del amor. El amor tiene que ser muy bien pensado. Hay que aplicar la técnica y la terapia del perdón.

“La persona es grande cuando está de rodillas”. Cuando la persona reconoce su falta, comienza el proceso del perdón.

8) Generosidad: La generosidad debe ser afectiva, tierna. La generosidad no tiene que ver con las cosas materiales es ser generoso con el tiempo.

Es importante criar hijos austeros. La generosidad no se refiere al dinero, sino al corazón.

En estos momentos en que el mundo padece de un vértigo espectacular, sólo un 2% de la humanidad está intentando detener esa vorágine, el 94% de la población se pregunta ¿Quién va a parar esto? ¿Qué está pasando?… Pero no hace nada y el 4% restante se dedica a enriquecerse a través de la venta de todos estos medios que llevan a la desintegración de las familias y la sociedad.

¿Cuántos papás y mamás tienen el coraje y la actitud de poner freno a este vértigo en su familia?

Resumen de la Charla de:
Padre Gregorio Mateu

(Imagen cortesía 7dias.com.do)

2018-03-05T08:46:46+00:00 octubre 28th, 2015|blog|0 Comments