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Testimonios 2018-03-05T08:46:46+00:00
La Primaria Montessori me preparó para la vida, definió mi brújula moral y forjó mis valores.
Ulises Borrell Vega – Generación 1996 – 2001, Administrador Financiero / Gestor de proyectos e inversiones
La búsqueda constante por el balance entre la mente, el cuerpo y el alma.
Vanessa Espaillat Bonnelly – Generación 1993 – 1999, Urban Planner – Urban Designer
Ser perseverante con mis metas y siempre terminar los proyectos de mi vida con Broche de Oro.
Enrique Espaillat – Generación 2000 – 2006
La importancia de la constancia en el esfuerzo personal y de equipo en el trabajo para poder lograr los objetivos y metas propuestas. El valor del compartir, y de dar antes que recibir. Apreciar y entender que cada persona tiene su historia y que todos merecemos oportunidades para superarse. La Primaria Montessori, más que una escuela será siempre mi familia y mi hogar.
Giovanna Llenas Porcella – Generación 1995 – 2001, Administradora Hotelera/Negocios Globales
Siempre permanecer siendo yo misma ante toda circunstancia, pero al mismo tiempo trabajar en mi comunidad para fomentar la armonía y el buen común.
María Gabriela Rivas – Generación 1998 – 20014, Licenciada en Cadena de Suministro y Mercadeo
Fue invaluable. La curiosidad, el respeto y la forma de pensar particular sin ser influenciado por lo general. La búsqueda de mi mismo, me en señaron a trabajar con dignidad y a dar más allá de lo esperado. Siempre estaré agradecida de los momentos que viví en la Primaria y todo el profesorado que acompañó esa etapa de mi vida.”
Sarah Jorge León , Actriz / Psicóloga
El sistema Montessori como parte de mi día a día, desde como organizo las materias por colores aún a cómo escribo respetando los márgenes y poniendo fecha en la esquina superior derecha. Pero sobre todo el legado ha sido en la gran ética de trabajo que me inculcaron desde los 6 años donde no solamente se trabaja con la ley del mínimo esfuerzo sino trabajar para cerrar cada día con Broche de Oro, dando más de lo que se espera de mí y trabajando por la satisfacción de un trabajo impecable. Tuve la oportunidad de no solo ser alumna de la Primaria sino de ser parte de su equipo de profesores por dos años y pude darme cuenta realmente del gran esfuerzo que conlleva cada una de las actividades y como los profesores realmente enseñan todo con vocación y amor preparando todo con meses de antelación. También pude ver desde una perspectiva adulta el esfuerzo y el trabajo con el que Lupita ha logrado hacer de la Primaria no solamente una escuela, sino una casa para cada uno de nosotros los ex-alumnos y como aún sin importar el paso de los años siempre me considero y me consideraré una “Niña Delfín”. Aparte de todo esto, creo que lo que más le agradezco a la Primaria es que al día de hoy, mis mejores amigos son aquellos niños que conocí hace casi 20 años en un salón de Primer Curso en la Primaria Montessori, hemos mantenido la misma amistad y creo que nos une no solamente la casualidad de que nuestros padres hayan elegido el mismo colegio sino que todos aún creemos en los mismos valores que nos enseñó la Primaria. Por esto y un infinito numero de cosas: GRACIAS PRIMARIA!
Patricia Marrero Vásquez – Generación 1997 – 2003, Psicóloga Clínica, Maestra de Preescolar
El amor al trabajo: entiendo que de la forma en que nos enseñan a amar y hacer nuestro trabajo de la mejor manera posible, reconociendo cada parte de él y haciéndonos ver que sí podemos lograr todo lo que nos propongamos, es el inicio de una vida llena de amor al trabajo y que no nos importe que otros lo reconozcan, nosotros nos sentimos bien con lo que hemos hecho y que siempre lo hacemos lo mejor posible tratando de perfeccionarlo.
Compañerismo: Los amigos de la Primaria son los amigos para toda la vida, la forma en que crecimos, el amor que nos inculcaron y todos los momentos vividos juntos nos hacen tiener una unión especial, yo sé que en cualquier momento que tenga que recurrir a cualquiera de mis compañeros de la Primaria para cualquier cosa por insignificante que sea, se que cuento con cada uno de ellos.

Sinceridad, honestidad, respeto y justicia: valores que llevo arraigados a mi corazón y que los utilizo en cada día de mi vida. En la primaria trabajamos desde siempre cada valor y con el refuerzo de la casa quedaron tan arraigados que es difícil no escuchar esa vocecita interior que nos dice no lo hagas.

El verdadero valor del silencio: que importante es tener momentos de silencio para escucharemos, para conversar con Dios, para sentirnos en paz y en calma y analizar con nosotros mismo lo que estamos haciendo y por donde debemos seguir. Esos “stop” en el día son sumamente necesario para recomponernos y seguir adelante.
La Paciencia y el valor de la repetición: Tener paciencia con todo porque todo se puede lograr poniendo de nuestra parte y teniendo paciencia.

Fortaleza: Aprendimos que no importa lo que nos pase en la vida, todo lo podremos resolver, todo lo podremos logar confiando en nosotros mismos y nuestras habilidades. Somos seres independientes, fuertes y capaces de lograr lo que sea que nos propongan hacer por más difícil que pueda parecer, encontramos la forma de resolver nuestro problema y tener una salida exitosa.
Autoestima: así como sabemos el valor de los demás, sabemos que cada uno de nosotros es precioso, valioso e importante. Sabemos que podemos lograr lo que nos proponemos y que meas que nada podemos ser seres humanos grandes y que podemos hacer la diferencia cada uno a nuestra manera.

Karla Llenas – Generación 1988 – 1993, Educación Temprana y Administración de Empresas
“El de unos amigos/hermanos que puedo llamar familia. Amistades que fueron forjadas en un entorno de respeto, solidaridad y empatía. En el plano profesional, aprendí en la Primaria, la importancia de los procesos y de estar en comunión con cada paso que damos al hacer algo. Recuerdo bien, cuando llegaba la hora de la merienda, los pasos a seguir para poner el termo y el mantel sobre la mesa, ejercitando la acción tan simple, el acto de estar presente. Esto, para un actor (en el caso de mi profesión) es un regalo invaluable, pues sólo en esa presencia consciente nace la creatividad. En la Primaria, los procesos se asumían con la responsabilidad de dar lo mejor de nosotros mismos; nos
6. Básicamente quien soy. En el trabajo, en la casa, y dónde sea que estoy llevo conmigo los valores que me inculcaron desde pequeña en esta escuela y pienso que es gran parte de mi esencia. Desde que comencé a ser parte la escuela me identificó como una “niña Montessori”, y lo digo con un orgullo infinito. El legado de esta escuela en mi vida ha sido siempre querer superarme, cerrando el día con broche de oro y dando siempre más de lo que se espera de mí, pero más que nada esta escuela me enseñó a ser libre siempre y cuando elija el bien. Esta frase la recuerdo todos los días de mi vida, ya que gracias a haber tenido la oportunidad desde pequeña a ser libre en esta escuela, he podido seguir mis sueños exitosamente y ser independiente, y más que nada libre al haber elegido el camino del bien. Esta libertad que nos permitía elegir nuestros propios trabajos, trazar nuestras propias metas, y superarnos siempre dando lo mejor de nosotros. En fin, la Primaria Montessori además de enseñarme lo anterior mencionado al igual que ser organizada y responsable, también me enseñó a ser solidaria, compañera, a amar el trabajo y la naturaleza y a creer en mí. En la Primaria Montessori puedo decir que también formé una familia, ya que considero a mis compañeros que conocí hace casi 20 años como mis hermanos, y estoy segura que lo que más nos une son los valores que compartimos al haber formado parte de esta escuela. Recuerdo con gran alegría y amor a Lupita y todos mis maestros, recuerdo como si fuera ayer los materiales, el amor con el que nos enseñaban todo, desde como crecía una bacteria en una caja de Petri, a como plantábamos habichuelitas y cuidábamos y veíamos crecer. Estos son recuerdos y valores que forman parte de quién soy, y por esto y más estoy infinitamente agradecida con la Primaria Montessori y el legado que ha dejado en mi vida.
Carmen González del Rey , Licenciada en Comunicaciones y Educación Profesora Pre-escolar Montessori
“La primaria Montessori fue mi segundo hogar. Mis padres confiaron nuestra educación en Lupita y sus maestras desde el primer día que entré a su salón Montessori y fue una de las mejores decisiones que tomaron.

Recuerdo con mucho cariño a mis profesores, que me mostraron el amor al trabajo organizado, el respeto a la naturaleza y sus habitantes, el trabajo en equipo y lo importante que es establecer y lograr metas en la vida. Ellos fueron mis guías y los que me inspiraron a elegir mi carrera profesional.

Los valores aprendidos de la enseñanza Montessori moldean al ser humano de tal manera que se hacen presente en su diario vivir. Es una enseñanza que se manifiesta en cada aspecto de la vida, desde el hogar hasta la vida profesional. Una auténtica educación Montessori forma hombres y mujeres emprendedores, que aportan y trabajan para el bien de la comunidad. Esto es lo que hace la Primaria Montessori de Santo Domingo.”

Isabel Cristina Aybar Lithgow